Renzo García: el Estado como aliado y como obstáculo de la agroecología

Renzo García en la primera Jornada Agroecológica del MACO

"No les entreguemos la posibilidad de que ellos sigan avanzando libremente en su lógica de exacerbar ese modelo extractivista."

Renzo García en las Jornadas Agroecológicas del MACO

El representante a la Cámara por el Tolima anunció que se radicará de nuevo el proyecto de ley redactado por las organizaciones sociales agroecológicas del MACO que no logró aprobarse durante la legislatura pasada, y planteó la disputa por las instituciones como el eje de la estrategia para los próximos cuatro años.

A continuación, más detalles sobre su intervención en la primera Jornada Agroecológica del Movimiento Agroecológico Colombiano, realzada con más de 40 organizaciones santandereanas el pasado julio en la capital de este departamento.

BUCARAMANGA, Colombia. Para Renzo García, biólogo, ambientalista y representante a la Cámara por el Tolima con el Pacto Histórico, la relación entre el Estado colombiano y la agroecología es ambivalente: la misma institucionalidad que en los últimos cuatro años permitió construir una política pública de agroecología es, dijo, la que ahora amenaza con revertirla.

Esa tensión —el Estado como promotor y como obstáculo— organizó su intervención en el panel de las Jornadas Agroecológicas del Movimiento Agroecológico Colombiano (MACO), realizado en Bucaramanga.

Un proyecto de ley que se radica de nuevo

El anuncio central de García fue legislativo: confirmó que, desde su curul en la Comisión Quinta de la Cámara de Representantes —encargada de los asuntos agropecuarios, mineroenergéticos y ambientales—, radicará nuevamente el proyecto de ley de agroecología que no logró tramitarse durante el gobierno saliente, pese a saber que la nueva composición del Congreso no le garantiza los votos para aprobarlo.

"¿Y qué tenemos que perder? Presentémoslo, pongamos la agenda, así esa agenda no tenga muchas posibilidades, pero no les entreguemos la posibilidad de que ellos sigan avanzando en su lógica de seguir exacerbando ese modelo extractivista", planteó, al citar una conversación reciente con el profesor y agroecólogo Álvaro Acevedo.

Para García, el valor del proyecto no está solo en su eventual aprobación, sino en instalar el debate público y obligar a la nueva mayoría parlamentaria a pronunciarse sobre la agroecología.

Disputar la institucionalidad, no abandonarla

García fue explícito en que su bancada llega al nuevo Congreso en minoría: pese a ser, según sus cifras, la más numerosa en la historia reciente del Parlamento colombiano, queda por debajo de la coalición que respalda al presidente electo, Abelardo de la Espriella.

Foto: Participación del MACO en la Instalación de la Mesa Nacional de Agroecología

Aun así, insistió en que la respuesta del movimiento no puede ser replegarse de los espacios institucionales, sino disputarlos activamente: audiencias públicas, debates de control político y exigencias directas al futuro Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural sobre el futuro de las zonas de reserva campesina y los territorios campesinos agroalimentarios.

Citó, además, el artículo 3 de la Constitución —que establece que la soberanía reside en el pueblo— como fundamento para reclamar ese protagonismo:

"Creámonos eso, asumámoslo y con esa bandera constitucional comencemos a reclamar que es el pueblo colombiano el que tiene que determinar cuáles son los rumbos que tiene que seguir este país."

Renzo García en las Jornadas Agroecológicas del MACO

¿Qué pasó con el anterior proyecto? 

El anterior proyecto de ley fue construido y redactado colectivamente por las organizaciones que integraron el Movimiento Agroecológico Colombiano (MACO) en su momento.

Posteriormente, se gestionó su trámite en el Congreso con el senador Roberth Daza en el Senado y con el representante Andrés Cancimance en la Cámara, quien efectivamente avanzó en su radicación. En el Senado, sin embargo, la comisión correspondiente no tenía entre sus competencias estos temas, por lo que, ante esta situación, organizaciones antioqueñas facilitaron el acercamiento con la senadora Isabel Zuleta, quien asumió el proceso en la Cámara Alta.

De los cuatro debates necesarios, se avanzó en dos antes de finalizar la legislatura.

Actualmente, las organizaciones del MACO han decidido priorizar los procesos territoriales de enraizamiento pero continuar acompañando el proceso legislativo de manera articulada con Renzo García. En este marco, MACO y MAELA avanzan en la construcción de una nueva propuesta conjunta para su posterior radicación con el acompañamiento del representante y la senadora.

El poder local como segundo frente
El segundo eje de su intervención trasladó la disputa institucional del Congreso a los territorios. García llamó a que el movimiento social dispute alcaldías, gobernaciones y concejos en las elecciones regionales del próximo año, un terreno que —advirtió— define en la práctica si las políticas aprobadas en Bogotá llegan o no a las comunidades.

Como ejemplo, denunció que administraciones locales de oposición en el Tolima se negaron a inaugurar o entregar obras y ambulancias financiadas por el gobierno nacional, para no reconocer que llegaron con el gobierno de Gustavo Petro.

Sin descuidar la raíz
García fue enfático en que esa disputa institucional —el proyecto de ley, las audiencias públicas, las candidaturas regionales— no puede convertirse en el único frente de trabajo del movimiento social colombiano.


Advirtió que ganar espacio en el Congreso o en una alcaldía no sirve de nada si, al mismo tiempo, se descuida lo que llamó la raíz: la organización comunitaria, la producción en el territorio y la relación directa con las bases campesinas que sostienen al movimiento agroecológico desde antes de que existiera cualquier ley.

Insistió en que es el poder popular organizado en los territorios el que debe marcar la agenda legislativa, y no al revés:

"Nosotros somos instrumento. Pero nosotros no somos los que vamos a decir qué es lo que se debe discutir en el Congreso",

Esa idea conecta con una imagen que recorrió buena parte del panel: la disputa institucional solo tiene sentido si está anclada en un trabajo territorial fuerte, capaz de sostenerla incluso cuando las instituciones se vuelvan hostiles.

Para García, ambos frentes —lo institucional y lo territorial— no son alternativas, sino condiciones simultáneas: sin incidencia en el Congreso y en lo local, el movimiento pierde capacidad de blindar sus conquistas normativas; pero sin una base organizada en el territorio, esa incidencia institucional carece de sustento real y de continuidad en el tiempo.

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La autocrítica interna

En la ronda de preguntas del público, un asistente le preguntó directamente cuánto durará lo que llamó "la petrotusa" —la desazón por la pérdida de la Presidencia— y qué estrategia concreta propone el movimiento. García respondió sin ofrecer una fórmula única:

"Si algo aprendí es que no tenemos la varita mágica para hacer esas transformaciones de manera individual."

Atribuyó buena parte de la derrota reciente a un individualismo histórico de la izquierda colombiana, y llamó a construir, durante el año que resta antes de las elecciones regionales, una candidatura unificada en Santander, departamento en el que —recordó— cerca de 400.000 personas votaron por la coalición del Pacto Histórico en la última contienda presidencial.

Edición: Comité Editorial - Movimiento Agroecológico Colombiano
Redacción: Alejandra Reátiga