Entre el páramo y la minería: la apuesta agroecológica de Santurbán
En Santurbán, defender el agua va mucho más allá de las movilizaciones, las cámaras o los titulares. Es, tajantemente, una resistencia por la vida o la muerte.
Defender a Santurbán es permanecer en la montaña a pesar de las presiones de un modelo de desarrollo, que insiste en ver el páramo como una frontera para la extracción o como una zona de sacrificio.
Defender el agua también comienza cuando una familia campesina decide sembrar sin venenos, conservar un nacimiento, proteger un bosque altoandino, entra tantas otras prácticas agroecológicas.
Foto: Getty Images/iStockphoto - Oscar Orlando Cuadros
Por eso, desde el Movimiento Agroecológico Colombiano (MACO) queremos invitarte a sumarte a la Firmatón por Santurbán, una acción ciudadana que respalda las medidas necesarias para proteger el Macizo de Santurbán, sus páramos y las fuentes hídricas que abastecen a millones de personas en Santander, Norte de Santander y buena parte del nororiente colombiano.
Pero esta no es solo una discusión sobre agua.
Es, sobre todo, una conversación sobre el país que queremos construir... y/o destruir.
En Santurbán también florecen experiencias agroecológicas impulsadas por organizaciones sociales, entre ellas Corambiente, organización integrante del Movimiento Agroecológico Colombiano, que acompaña procesos de producción, organización comunitaria y cuidado de los bienes comunes en la región.
Su trabajo recuerda una verdad que con frecuencia queda fuera del debate público: los páramos no son territorios vacíos, ni capitales de conservación, ni zonas de sacrificio minero.
Son paisajes vivos, habitados por comunidades que han construido, transitado y retomado formas de producción compatibles con la conservación de los ecosistemas y que hoy sostienen alternativas económicas basadas en el cuidado de la vida, el agua y la biodiversidad.
La disputa por Santurbán, en el fondo, enfrenta dos maneras de entender el desarrollo.
Por un lado, un modelo sustentado en la extracción intensiva de recursos naturales, que concibe la naturaleza como una fuente de materias primas y privilegia beneficios económicos de corto plazo.
Por otro, una visión que reconoce que el bienestar de las sociedades depende de la capacidad de los territorios para mantener sus ciclos ecológicos, garantizar agua limpia, conservar la biodiversidad y fortalecer las economías campesinas. La agroecología hace parte de esa segunda visión, no se trata únicamente de producir alimentos de manera diferente.
La agroecología propone una forma distinta de habitar los territorios: fortaleciendo la autonomía de las comunidades, diversificando la producción, restaurando los ecosistemas y reconociendo que el agua, el suelo y las semillas son bienes comunes cuya protección es condición para cualquier futuro posible.
Por eso, la defensa de Santurbán también es una defensa de la agroecología.
Porque defender Santurbán no es solo proteger un páramo. Es defender la posibilidad de que Colombia construya un modelo de desarrollo donde la vida, el agua y la agroecología ocupen el lugar que les corresponde.