Seguramente te has preguntado alguna vez por dónde empezar. Tienes la intención, tienes las ganas, quizás tienes ya algunas prácticas agroecológicas en tu finca o en tu trabajo como promotor. Pero la transición agroecológica no ocurre de un día para otro, y sin un mapa es fácil perderse en el camino. Para eso nació el IPPTA.
¿Cómo nació?
Todo empezó en abril de 2023, cuando el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural (MADR), la FAO Colombia y la Agencia de Desarrollo Rural (ADR) se pusieron a escuchar lo que las organizaciones campesinas y agroecológicas venían pidiendo desde hacía tiempo: un instrumento sencillo y completo para acompañar la transición predial. No uno más de los que llegan desde arriba y nadie usa. Uno construido con quienes lo iban a aplicar.
Se revisaron más de 20 instrumentos de planificación predial de Colombia y del mundo. Se tomó lo mejor de cada uno. Y luego vino lo más importante: el proceso participativo. Durante más de cuatro meses, representantes de organizaciones de base agroecológica y de la Agricultura Campesina, Familiar y Comunitaria se reunieron —virtualmente, semana a semana— para debatir, ajustar y construir cada apartado del instrumento. Nadie impuso nada. Cada sección fue discutida hasta que tuvo sentido para quienes la iban a usar.
El proceso cerró en septiembre de 2023 con un taller presencial donde promotores agroecológicos de más de 20 organizaciones validaron el instrumento en campo y aportaron los últimos ajustes. El equipo de FAO Nicaragua también sumó su experiencia, apoyando el desarrollo de las fórmulas para medir el nivel de transición agroecológica de cada predio.
Las organizaciones que pusieron sus manos en este proceso fueron: la Red Nacional de Agricultura Familiar (RENAF), la Red de Guardianes de Semillas Vida (RGSV), la Corporación de Estudios, Educación e Investigación Ambiental (CEAM), la Red de Semillas Libres de Colombia (RSLC), la Asociación para el Desarrollo Campesino (ADC) y la Red Colombiana de Agricultura Biológica (RECAB).
El IPPTA lleva en su estructura la memoria de muchas manos y muchas voces.
«No es un formulario más que llenar y archivar. Es un recorrido compartido: parte de lo que ya existe en el predio, mide indicadores ambientales, productivos y socioeconómicos»
¿Qué mide? Los 18 indicadores de sostenibilidad
El corazón técnico del IPPTA son sus 18 indicadores, organizados en tres grupos:
Los indicadores ambientales miran la relación de la finca con la naturaleza: el agua, el bosque, la conectividad con el paisaje y la gestión de residuos.
Los indicadores socioeconómicos miran las condiciones de vida de la familia: cómo genera ingresos, cómo participa en su comunidad, qué tan autónoma es alimentariamente, cómo gestiona y comparte el conocimiento agroecológico.
Los indicadores productivos miran lo que pasa dentro del sistema productivo: la agrobiodiversidad, el manejo del suelo, la producción de bioinsumos y la custodia de semillas nativas y criollas.
Y el instrumento sigue creciendo. Próximamente se sumarán tres nuevos indicadores de enfoque de género: participación equitativa en la toma de decisiones, trabajo y uso del tiempo en la agricultura familiar, y control y decisión sobre el ingreso.
¿Qué es el IPPTA?
El Instrumento de Planificación Predial para la Transición Agroecológica (IPPTA) es una herramienta práctica —imprimible, aplicable en campo, diseñada para la realidad de las fincas colombianas— que te permite construir, junto con la familia campesina, un plan concreto para avanzar hacia sistemas de producción agroecológicos.
No es un formulario más que llenar y archivar. Es un recorrido compartido: parte de lo que ya existe en el predio, mide indicadores ambientales, productivos y socioeconómicos, y desde ahí ayuda a trazar un camino propio hacia una producción sostenible que cuide el territorio y ponga en el centro el buen vivir de la familia y la comunidad.
Lo pueden usar promotores agroecológicos, extensionistas, sabedores del campo y las mismas familias campesinas. Está hecho para todas esas manos.
Una palabra sobre las mujeres
Si has hecho trabajo territorial, sabes lo que pasa en muchas visitas: las mujeres están presentes pero en silencio. O no están porque nadie pensó en los horarios de cuidado. El IPPTA tiene algo que decir al respecto.
El instrumento pide —explícitamente— que hagas preguntas directas a las mujeres, que identifiques las prácticas agroecológicas que ellas lideran (el cuidado de semillas, el conocimiento de plantas medicinales, la gestión de la alimentación familiar), que acuerdes horarios que no choquen con sus responsabilidades de cuidado y que adaptes los espacios para que llegar con niños no sea una barrera. No como un protocolo de cumplimiento: como una convicción de que una transición agroecológica que deje por fuera a la mitad de la familia no es una transición real.

