El Movimiento Agroecológico Colombiano (MACO) define una nueva ruta de acción para fortalecer la agroecología en Colombia
Durante su VI Asamblea Nacional, realizada en Bucaramanga, las organizaciones que integran el Movimiento Agroecológico Colombiano acordaron una nueva hoja de ruta para fortalecer la incidencia política, la articulación territorial, las comunicaciones y la defensa de la agroecología en el país.
Los días 24 y 25 de julio de 2026, las plataformas y organizaciones que hacen parte del Movimiento Agroecológico Colombiano (MACO) se encontraron en la Universidad Industrial de Santander, en Bucaramanga, para realizar su VI Asamblea Nacional.
El encuentro tuvo como propósito revisar colectivamente el momento actual y reorientar el marco de acción del movimiento frente a los nuevos desafíos políticos y territoriales.
Durante la Asamblea se abordaron asuntos centrales para el movimiento: incidencia política, estrategia de comunicaciones, articulación, mapeo agroecológico, protección de los liderazgos y plan de acción. Las conversaciones permitieron reconocer los avances alcanzados, identificar riesgos y definir acuerdos concretos para los próximos meses.
La Asamblea también definió equipos de trabajo para incidencia, articulaciones, comunicaciones, derechos humanos, financiación, formación política y gestión del conocimiento, fortaleciendo la distribución colectiva de responsabilidades dentro del movimiento.
Más organizaciones, más diversidad, más articulación
La VI Asamblea aprobó además el ingreso de Agrosolidaria, Red CSA, Corporación Compromiso y FENACOA al Movimiento Agroecológico Colombiano.
Esta ampliación se suma a una de las principales conclusiones del mapeo: el sujeto agroecológico es diverso y heterogéneo. Para el MACO, esa diversidad constituye precisamente una de sus principales fortalezas.
Defender la Mesa Nacional de Agroecología desde los territorios
La Mesa Nacional de Agroecología (MNA) fue otro de los asuntos centrales de la Asamblea. Las organizaciones reconocieron los avances alcanzados, pero también señalaron riesgos relacionados con la falta de recursos, la débil capacidad institucional y la incertidumbre frente al próximo gobierno.
Ante este escenario, el MACO acordó mantener la existencia de la Mesa y territorializar el proceso en aquellas regiones donde exista capacidad de incidencia. También se propuso desarrollar acciones pedagógicas para visibilizar la Política Pública de Agroecología y promover su incorporación en los planes de vida de las territorialidades y en los planes de gobierno locales y departamentales.
Así, la apuesta del movimiento busca que la agroecología no se limite al ámbito institucional, sino que continúe fortaleciéndose desde las organizaciones y los territorios que históricamente han sostenido estas luchas.
Además, identificó que más de la mitad de los liderazgos registrados están encarnados por mujeres y que las iniciativas agroecológicas mantienen un crecimiento sostenido desde 2017.
Aunque las dificultades de conectividad y convocatoria impidieron completar el mapeo nacional, el MACO aprobó su lanzamiento y acordó establecer criterios para su actualización, así como avanzar en un mapeo interno que permita reconocer las fortalezas de las plataformas y organizaciones que hacen parte de la articulación.
Reconocer y visibilizar la diversidad agroecológica del país
La Asamblea también permitió revisar los avances del mapeo agroecológico, una herramienta que busca reconocer la diversidad de procesos que construyen agroecología en Colombia.
El ejercicio mostró que la agroecología comprende mucho más que la producción de alimentos: también involucra gestión del conocimiento, comunicaciones, economías circulares, investigación, artes, defensa de los bienes comunes y crianza.
Una nueva etapa para la incidencia política
Uno de los principales acuerdos fue retomar la ruta del Proyecto de Ley de Agroecología. Luego de que el proyecto fuera agendado para segundo debate sin que el trámite llegara a buen puerto, el MACO acordó volver a presentarlo durante esta legislatura, conservando el documento construido y fortaleciendo la estrategia de incidencia.
Para ello, se conformó una comisión específica de incidencia y se acordó trabajar junto con la UTL de Renzo García en los ajustes necesarios para presentar nuevamente el proyecto. La Asamblea reconoció este proceso como una conquista del movimiento y llamó a fortalecer las alianzas con congresistas y actores cercanos a la propuesta.
La agenda de incidencia también contempla la construcción de una posición unificada para la incidencia política regional y el acercamiento a candidaturas a alcaldías y gobernaciones, con el propósito de promover la inclusión de la agroecología en los planes de gobierno.
Una ruta construida colectivamente
La VI Asamblea Nacional deja así una agenda amplia: retomar la Ley de Agroecología, defender y territorializar la Mesa Nacional de Agroecología, fortalecer la articulación, reconocer la diversidad de procesos agroecológicos, renovar las comunicaciones y ampliar el trabajo en los territorios.
Más que cerrar un ciclo, los acuerdos de Bucaramanga abren una nueva etapa para el Movimiento Agroecológico Colombiano. Una etapa que parte de lo construido, reconoce los desafíos del contexto y apuesta por seguir articulando organizaciones, territorios y luchas para que la agroecología continúe ganando fuerza como propuesta política, social y territorial en Colombia.