POR UNA REVOLUCIÓN AGRARIA DE BASE AGROECOLÓGICA

Los procesos que conformamos el Movimiento Agroecológico Colombiano – MACO – llevamos más de cinco décadas trabajando por la defensa de la tierra, los territorios y la agroecología en Colombia. Sabemos, entonces, que el camino es largo, que todavía necesitamos avanzar mucho más en políticas y transformaciones institucionales orientadas a fortalecer nuestros sistemas agroalimentarios. Es por esto que vemos en la participación a través de los distintos proyectos políticos y su diversidad de expresiones la oportunidad para seguir caminando, conversando y construyendo.

 

Por lo tanto, las organizaciones campesinas, comunidades étnicas, procesos territoriales y nacionales, redes de productores y productoras, pescadores, guardianas y guardianes de semillas, colectivos de mujeres y juventudes rurales que confluimos en el MACO llamamos al pueblo colombiano, en el campo y las ciudades, a defender en las urnas este 31 de mayo el camino que hemos abierto para avanzar en las transformaciones en el modelo de desarrollo que necesitamos para garantizar condiciones dignas de vida, justicia social y ambiental, soberanía alimentaria y paz en nuestros territorios.

 

En ese sentido, y partiendo del reconocimiento de su larga trayectoria en la defensa de los derechos, los pueblos y los territorios, manifestamos públicamente nuestro acompañamiento a la candidatura de Iván Cepeda y Aida Quilcué y les invitamos a entablar un diálogo sobre los temas estratégicos de su plan de gobierno para los que, desde nuestros procesos y territorios, llevamos décadas construyendo propuestas.

 

Reconocemos los avances que se han alcanzado durante los últimos cuatro años, relacionados con el fortalecimiento de las diferentes agriculturas para la vida a través de la expedición de la política pública de agroecología, así como los procesos de construcción de la política pública de semillas nativas y criollas y el programa nacional de sistemas participativos de garantías. Vemos en el programa de gobierno de los candidatos Iván Cepeda y Aida Quilcué la oportunidad para continuar y profundizar los procesos iniciados.

 

Coincidimos en que no es suficiente hablar de una Reforma Agraria que no cuestione el modelo de producción y comercialización, la urgente necesidad de avanzar en un proceso de transición gradual hacia sistemas sostenibles que incorporen los principios agroecológicos y permita armonizar las relaciones con el resto de la naturaleza y las condiciones de vida de los y las agricultoras, con apoyo  real y directo para las  familias,  a sus medios de  vida, a sus  roles  de  cuidadores de los  bienes  comunes, a  fortalecer la  soberanía  alimentaria y la  economía   para la  vida y que fortalezca  el  buen  vivir en la  ruralidad. Así, hemos planteado que no es posible hablar de Revolución Agraria sin hablar de agroecología. En ese sentido, proponemos los siguientes puntos para el diálogo:

 

  1. Redistribución de la tierra como bien común, fuente de vida, identidad y cultura: La tierra es un bien común, fuente de vida, identidad y cultura y no una mercancía. Defendemos las funciones social y ecológica de la tierra, no sólo la económica. Reafirmamos que el país requiere con urgencia medidas de fondo para una reforma agraria incluyente, justa, y con enfoque productivo sustentable orientado a la producción de alimentos, según las características sociales, ecosistémicas, culturales y ambientales de cada ecorregión del país.

 

  1. Soberanías alimentaria y energética para la justicia climática: Defendemos la tierra como proveedora de alimentos y sustento de la vida posicionando a las comunidades de agricultores tradicionales y sus conocimientos en el centro de los sistemas alimentarios, manteniendo la comida en manos de la gente y no de las corporaciones multinacionales. Ratificamos la necesidad de generar justicia climática a partir del reconocimiento de que la Agroecología enfría el planeta sustentando sus procesos en una matriz de energías renovables.

 

  1. Reconocimiento de las comunidades rurales como sujetos colectivos de derechos y custodios de los territorios: Las comunidades rurales —campesinas, indígenas, afrodescendientes, pescadoras, recolectoras y trabajadoras rurales— constituyen sujetos colectivos de derechos, poseedores de saberes ancestrales y actores fundamentales para la sustentabilidad de los territorios. Destacamos el papel central de las mujeres, las juventudes y los pueblos indígenas, comunidades afrodescendientes y al campesinado, como custodios históricos de la biodiversidad y los territorios colectivos.

 

  1. La territorialidad del sistema agroalimentario sustentable: Reforma Agraria no debe orientarse solo al acceso a la unidad productiva o finca, sino también a la transformación del sistema agroalimentario como propósito mayor. La territorialidad, en la perspectiva agroecológica, busca reconfigurar paisajes a partir de la aplicación de los principios agroecológicos para potenciar las dinámicas ecosistémicas que equilibran los procesos productivos haciéndolos más resilientes y sustentables en el tiempo.

 

  1. Red institucional y educativa para una reforma agraria: Debe procurarse por la transformación del modelo educativo existente, buscando incluir la Agroecología, fortalecer las escuelas agroecológicas con énfasis en la vinculación de la juventud y las huertas educativas en los currículos y proyectos educativos escolares que afirme la pertenencia a territorio, el desarrollo de agriculturas sustentables, el diálogo de saberes y la inclusión intergeneracional en la gestión de la tierra. Los programas de extensión rural deben priorizar fortalecer las capacidades de las comunidades rurales desde sus propios conocimientos y fortalezas. El gobierno debe impulsar la generación de conocimientos, capacidades y tecnologías que permitan la transición agroecológica.

 

  1. Gobernanza colectiva y fortalecimiento organizativo: Las estrategias de organización comunitaria deben ser priorizadas, potenciando un relacionamiento que invite a la cooperación y el trabajo colectivo en la gestión de los bienes comunes, la producción y comercialización de sus productos.

 

  1. Defensa de la agrobiodiversidad y los conocimientos tradicionales: Se debe prestar especial atención a la defensa de la agrobiodiversidad, especialmente las semillas nativas y criollas y los conocimientos ligados a su manejo y reproducción para la soberanía alimentaria y la sustentabilidad de los territorios. Además, la defensa de la agrobiodiversidad respalda la defensa de la biodiversidad.

¡POR LA DEFENSA DE LA TIERRA, LOS TERRITORIOS Y LA VIDA! ¡CON IVÁN Y AIDA EN PRIMERA!